Hace tiempo mi pequeña me preguntó -Mami, ¿qué es un amigo?

Sorprendida por su tenacidad y ternura al hacerme esa pregunta le respondí:

-Un amigo es aquella persona con la que siempre puedes contar, es una luz en tu vida que regocija tu alma, es quien te anima cuando estás triste, quien escucha tus historias aunque ya las hayas contado, quien se alegra de tus logros y virtudes, quien escucha tus problemas sin juzgarte ni presionarte, quien te dirá siempre la verdad aunque te duela, quien te acompañará en tus decisiones aunque no le gusten, un verdadero amigo es quien te ama de forma sencilla, sin poses ni interés, quien disfruta de tu compañía y en quien puedes contar cuando tienes una adversidad.

-Mami, ¿pero cómo distinguiré a un amigo cuando lo vea? ¿cómo me daré cuenta que en el camino se convertirá en mi amigo? No quiero dejar pasar a mi amigo de largo.

Sonreí perturbada porque esa sí era una pregunta difícil, pero de inmediato pensé en mis 4 mejores amigas, a quiénes había conocido desde mi infancia, a quiénes después de 30 años seguía considerando como tesoros y que aunque nos hemos separado por la distancia, compromisos y quehaceres siempre las llevo en mi corazón, entonces pude responder con facilidad:

-Reconocerás de inmediato a tus amigos -le dije. Sentirás que te llenan de alegría, compartirás gustos e intereses, harás muchas cosas con ellos que te marcarán para siempre, sabrás que un amigo nunca te invitará a hacer algo que vaya en contra de ti mismo o de tus valores, sabrás que un amigo disfrutará contigo de tus mejores momentos y que de forma natural se escogerán mutuamente y podrán tener otros amigos más en el transcurso del tiempo pero su amistad perdurará y se fortalecerá cada vez más. Un amigo, no querrá tenerte solo para él pues sabrá que lo valioso de la amistad es que cada persona es única e irremplazable pero lo más importante es que te dirá de forma honesta “tú puedes contar conmigo”.

Mi niña, me abrazó y me dio un beso y a continuación me dijo: Mami, entonces, tú también eres mi amiga porque “tú puedes contar conmigo” -Y tú conmigo.”- le dije conmovida, mientras acariciaba su carita y sus cabellitos al tiempo que nuestros ojos se encontraron unos con otros.

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